¿CUANDO SE ORIGINO LA DOMESTICACIÓN?

La domesticación animal está íntimamente relacionada con el inicio del Neolítico, aunque sigue entrañando misterios aún sin resolver. Sin duda, el precedente más antiguo del que se tiene referencia por la arqueología es el del perro, de ahí que reciba el justo título de mejor amigo del hombre. En concreto, el perro, especie doméstica que deriva del lobo, apareció ya en torno al 15.000 a.C. en yacimientos paleolíticos como el alemán de Oberkassel y el español de Erralla, en Guipúzcoa. No obstante, el significado a nivel económico y social de la primera domesticación fue limitado. Aunque el perro es un animal que sirvió de ayuda al cazador no se le considera, según muchos investigadores, la clave de la transformación en su modo de vida. Por lo tanto, estamos ante una excepción, pues dicha especie fue anterior al Neolítico cuando se empezó a domesticar. Sin embargo, las principales que determinaron un nuevo modo de producción son propias del Neolítico como veremos a continuación.

Una domesticación gradual

Este adiestramiento fue un proceso largo y gradual en el que confluyeron varios acontecimientos. “La protección de otros depredadores puede haber desempeñado un papel importante en el inicio de la relación entre el perro y el hombre, aunque más tarde se produjeron actividades como el pastoreo y la caza; y cambios morfológicos como el color del pelaje y el tamaño de los animales”.

Según los expertos, en el origen de esta relación ambas especies se beneficiaron de una coexistencia inicial. Por un lado, los lobos aprovecharon los restos de comida que dejaban los humanos en los lugares de caza o cerca de sus asentamientos. Por otro, los humanos se beneficiaron de la protección y defensa frente a otros depredadores que les ofrecían los lobos al merodear en las proximidades de sus poblados.

Este nuevo estudio contradice las teorías anteriores que señalaban que los lobos acudían a los asentamientos humanos por el olor de la comida y los campos de cultivo, entre otras hipótesis.

Además, los científicos señalan que, una vez se produjo este acercamiento entre especies, los cazadores recolectores comenzaron a alimentar con plantas y restos de animales a los lobos salvajes. Se iniciaba en ese momento, hace más de 19.000 años, la domesticación canina. “Esta cercanía provocó una interacción más intensa, el adiestramiento y la incorporación de estos animales a los asentamientos”

¿CUALES FUERON LAS PRIMERAS ESPECIES DOMESTICADAS?

Las especies que conformaron la base de la ganadería neolítica son la oveja y la cabra; de la primera se obtendría la lana y de la segunda la leche, además de ser un aporte importante en proteínas para las primeras comunidades neolíticas. Los ovicápridos, derivados respectivamente del muflón asiático y de una pequeña cabra montés, la cabra bezoar, se domesticaron a finales del IX milenio a.C. en las montañas que rodean Irak. Ya más complejo es conocer el origen de las otras dos especies básicas del Neolítico del Viejo Mundo (la vaca y el cerdo), por la dispersión geográfica de sus ancestros silvestres (el uro y el jabalí): casi toda Europa y Asia, además del norte de África.

Resulta de un gran interés conocer los mecanismos que llevaron a la domesticación animal, aunque todavía no existen datos concluyentes; se supone que a través de la paciencia y de la convivencia con dichas especies empezaría un lento proceso de domesticación. Sin duda, es evidente que debe de haber contribuido la profunda interrelación existente entre los cazadores y sus presas, que a lo largo del paleolítico y del mesolítico nuestros antepasados irían conociendo mejor su idiosincrasia. Algunos ejemplos documentados, que estarían a medio camino entre la caza indiscriminada y la verdadera domesticación serían: desde la captura selectiva al mantenimiento en cautividad de crías durante largos períodos; la eliminación de maleza para que creciera el pasto; la práctica de dejar forraje a los animales salvajes en época de escasez.

No hay duda de que estas actividades facilitaron el camino hacia la domesticación por parte del cazador respecto a sus presas, hasta llegar al umbral crítico en el que convivirían con el ser humano y se reproducirían bajo su control. Tanto es así, que según estudios anatómicos, se produjeron cambios en los esqueletos de dichas especies en un sólo o dos siglos, dependiendo de la especie en cuestión.

LA TEORIA DE R.COPINGER

 

El biólogo Raymond Coppingger, está convencido de que el origen del perro se debió a una selección natural y no a causa de la intervención humana, ya que -afirma- nadie ha sido capaz de domesticar lobos con más de dos semanas de vida.

El especialista cree que, al formarse los primeros pueblos en la Edad de Piedra, se empezaron a acumular residuos de animales y desperdicios de humanos, que atrajeron al lobo, que estaba en busca de alimento.

Así, los lobos que se mantenían más cerca de los humanos, comenzaron a transformarse hasta que surgió un animal conocido como proto-perro. A su derecha le dejamos un documental con dos partes, sobre esta fascinante teoría.

Pedro Sorroche

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